martes, 6 de diciembre de 2011

Para reflexionar

Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad en su auto Jaguar S Type 2004, sin ningún tipo de precaución. De repente, sintió un estruendoso golpe en la puerta y se detuvo. Al bajarse, vio que un ladrillo le había estropeado la pintura, y carrocería de la puerta de su lujoso auto. Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo. Dio un brusco giro de 180 grados, y regresó a toda velocidad al lugar donde vio salir el ladrillo que acababa de arruinar lo hermoso que lucía su exótico auto. Salió del auto de un brinco, y agarró por los brazos a un chiquillo, y empujándolo hacia el auto estacionado, le gritó a toda voz: "¿Qué rayos fue eso? ¿Quién eres tú? ¿Qué crees que haces con mi auto?". Y enfurecido, casi botando humo, continuó gritándole al chiquillo: "¡Es un auto nuevo, y ese ladrillo que lanzaste va a costarte muy caro! -¿Por qué hiciste eso?" -"Por favor, señor, por favor... ¡Lo siento mucho! No sé que hacer" -Suplicó el chiquillo- "Le lancé el ladrillo porque nadie se detenía.." Las lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo mientras señalaba hacia el otro lado del auto estacionado. -¡"Es mi hermano"! Le dijo. "Se descarriló su silla de ruedas, y se cayó al suelo... Y no puedo levantarlo". Sollozando preguntó al ejecutivo: -"¿Puede usted, por favor, ayudarme a sentarlo en su silla? Está golpeado, y pesa mucho para mí solito... Soy muy pequeño" Visiblemente impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo tragó grueso el taco que se le formó en su garganta  Indescriptiblemente emocionado por lo que acababa de pasarle, levantó al joven del suelo, lo sentó nuevamente en su silla, y sacó su pañuelo de seda para limpiar un poco las cortaduras y el sucio de sobre las heridas del hermano de aquel chiquillo tan especial.  Luego de verificar que se encontraba bien, miro al chiquillo, y este le dio las gracias con una sonrisa que no tiene posibilidad de describir nadie... -"DIOS lo bendiga, señor... y muchas gracias" Le dijo. El hombre vio cómo se alejaba el chiquillo empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano hasta llegar a su humilde casita... Cuentan que el ejecutivo aún no ha reparado la puerta del auto manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo.. para recordarle el no ir por la vida tan distraído y tan de prisa que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención. Dios normalmente nos susurra en el alma y en el corazón, pero hay veces que tiene que lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención. Tú escoges: Escuchar el susurro... o sentir el ladrillazo... AHORA, TÍRASELO A UN AMIGO TUYO... .
Que Dios te bendiga...

3 comentarios:

  1. Puede que les parezca extraño esta publicación, pero debemos recordar que como futuros graduados en Administración de Recursos Humanos, debemos tomar en consideración que muchas veces nuestro mundo nos absorverá y nos distraerá de todo lo que nos rodea, pero aveces debemos hacer esa pausa en el camino y ver lo que nos rodea, los problemas que las demás personas tienen y buscar ser agentes de cambio, ayudar a los demás.

    Es por eso que les dejo el comentario en espera sea de vuestro agrado.

    Saludos,

    ResponderEliminar
  2. Me parece un mensaje muy bonito e interesante; el mismo stres y la tención de la vida nos cega y nos hace cada día menos humanos. Muy buen mensaje.
    Frank

    ResponderEliminar